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El entrenamiento de un piloto

Pasajeros abordo. Antes de la puesta en marcha de los motores, se cierra a puerta de la cabina de mando.

¿Qué hacen esos tipos cuando se encierran ahí?

¿Quien vuela el avión? ¿Vuelan realmente los Pilotos, o la máquina se vuela sola? ¿Qué tanto es el nivel de automatización? En caso de la falla de algún sistema, como podría ser una falla de un motor, ¿Qué se hace?.

Inicialmente, la respuesta a la primera pregunta es: No. El avión no se vuela solo. Aunque, naturalmente, hoy en día existe un alto nivel de automatización en las cabinas de mando de un avión contemporáneo, la presencia de una tripulación de vuelo, compuesta por el Comandante y el Primer Oficial, es vital para la operación. El trabajo de un piloto se basa en gran medida en tomar decisiones, y, por suerte, una computadora no puede remplazar a un aviador en esa tarea.

Estaría bueno que hablemos en algún momento sobre qué partes del vuelo se operan haciendo uso de la automatización y qué otros tramos se vuelan “a mano”. Pero podemos hablar de eso en otra nota, si les interesa. En esta nota quería referirme más a la toma de decisiones, y sobre qué hace un aviador frente a una emergencia.

Empecemos por decir que una falla mayor en un sistema crítico de un avión es altamente improbable. Es el medio de transporte más seguro. Eso lo sabemos todos.

Un avión es un sistema que es está compuesto por tantas, tantas, partes que a mi, personalmente, me maravilla que funcione casi alcanzando la perfección, como de hecho lo hace. ¿Pero y si algo falla? ¿Qué hacemos?.

Justamente la semana pasada estuve en Denver, Colorado, donde la compañía nos lleva una vez al año a hacer entrenamiento recurrente de teoría y de práctica, en un simulador de vuelo.

Respecto a la parte teórica, tenemos un examen oral y escrito sobre los sistemas del avión al que estamos asignados, en mi caso en Bombardier CRJ Series. Los examinadores, quienes generalmente son pilotos muy veteranos en la empresa, buscan en los pilotos un conocimiento bastante profundo de los sistemas y sus limitaciones. Entre estos se incluye el sistema eléctrico, el sistema hidráulico, el sistema neumático, el sistema de flujo de combustible, etcétera. Además, la evaluación también incluye otros aspectos, como regulaciones que aplican a nuestra operación, procedimientos de emergencia que deben estar memorizados, limitaciones del avión, y otras preguntas sobre nuestro manual de operaciones.

Después de aprobar los exámenes teóricos, pasamos a simulador.

El simulador, como pueden deducir por la foto, es una cabina de realidad virtual que se mueve emulando lo mejor posible las sensaciones que imponen las fuerzas del vuelo. De todas formas, por supuesto no hay fuerzas “G” o factor carga, que serían resultantes de la sustentación producida por las alas y el peso en sí del avión. Adelante hay un panel que es una réplica exacta al panel del avión real, y el “parabrisas” está equipado con pantallas que proyectan el escenario que el piloto vería en la realidad.

El simulador se usa para ensayar situaciones que muy rara vez pasan en la vida real, es decir, fallas mayores de los sistemas de la aeronave. Piensen que estas fallas son tan raras, que los pilotos tenemos que ir a un sistema de realidad virtual una vez al año a ensayarlas porque si no nos olvidaríamos de cómo responder ante ellas.

Interior del simulador, fuente http://www.airliners.net/

Las sesiones de simulador son de cuatro horas cada una, con un receso de diez minutos en el medio. La evaluación se basa en exponer a la tripulación a emergencias muy críticas, en situaciones complicadas. Generalmente el examen se realiza en un vuelo simulado de noche, y encima con muy baja visibilidad, o meteorología poco favorable. Un muy mal día, digamos.

Los escenarios a ser evaluados en cada piloto incluyen fuegos en el motor, falla total del motor, fallas hidráulicas, donde se pierden, parcialmente, algunos controles de vuelo, fallas del tren de aterrizaje, donde el tren no baja, o no sube, descompresión explosiva del fuselaje, fallas eléctricas, que causan, a su vez, la pérdida de otros sistemas u otros instrumentos… Hay tantos escenarios… Y la mayoría de los pilotos de línea aérea jamás verán ni siquiera uno solo de ellos en la vida real.

Como se podrán imaginar, las sesiones de entrenamiento una vez al año representan un alto nivel de estrés para cada aviador. Bueno, por lo menos para mí. No es que desconfíe de mis habilidades de vuelo, pero son exámenes muy críticos. Igual, aunque me genere estrés, es una experiencia muy enriquecedora y que te deja con mucha satisfacción al final de cada examen. Cada vez que logras aterrizar el avión y salvas el día, aunque sea en el simu… Está bueno…

Mañana muy temprano salgo a Vancouver, Canadá, ida y vuelta. No anticipamos ninguna falla, pero si la hay, los pilotos sabemos qué hacer.

 

¿Qué te quedaste con ganas de saber? Déjanos tus comentarios.

Pregúntale al piloto.

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Alejandro Muller-Karger

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