0

La experiencia de Beto y su llegada a París!

En Febrero-Marzo de este año, realicé mi primer viaje a Europa, el recorrido lo hicimos con Luciana, mi novia. La decisión no fue espontánea, pero se gestó en pocos meses. Queríamos hacer un viaje largo, grande, importante. Entre los candidatos aparecía Estados Unidos o algunos países del viejo continente.

Finalmente, durante una cálida noche de Octubre de 2016, sin demasiadas dudas decidimos comprar los vuelos que nos llevaría de Buenos Aires a Madrid, con una escala de algunas horas (7 para ser más preciso) En la ciudad de Roma, la bella Roma. (Italia tiene otro capítulo en este recorrido, imperdible por cierto)

Tal como el vuelo lo indicaba, nuestro primer destino era Madrid, España. Aquella historia, la contaré en otro capítulo, espero que al leerme puedan disfrutarlo tanto como lo hice yo.

Pero hoy, aquí voy a contar mi experiencia con base en mi partida de España y arribo a la ciudad que me robó el corazón, París.

Abandonábamos la hermosa y amigable ciudad de Madrid, para embarcar un tren de alta velocidad en la Estación de Atocha. El viaje duraría algunas horas, con una parada obligatoria en Barcelona.  Allí deberíamos cambiar a la locomotora que nos llevaría a París. El mismo partió muy temprano, a las 7 A.M, tal vez lo normal era estar cansado y solo tener intenciones de dormir sin embargo mi ansiedad y emoción por llegar a mi próximo destino eran incontenibles.

Luego de haber arribado el tren de la empresa AVE – Renfe, sobre la mesa ví algunos periódicos e inmediatamente me puse a hojearlos. Pasaron algunos minutos y sin darme cuenta el tren había alcanzado una velocidad aproximada a los 200 Km/h, la comodidad de este medio de transporte es un adjetivo a destacar.

Por si no lo había comentado, utilizamos este medio para trasladarnos ya que habíamos comprado el pase de Eurail, el cual posee unas interesantes rutas a través de una cantidad importante de países en Europa. En nuestro caso, optamos por el Global Pass de 5 días en un mes. Es decir, podrás hacer 5 viajes a lo largo de 30 días. Este, fue el primero. Nos costó un total de € 600, un dato importante a tener en cuenta es que, además del pase que compres, deberás realizar las correspondientes reservas de asientos. Esto podrá ser en primera o segunda clase (Si compraste el pase de primera).

Una vez hecho el cambio de tren, en la ciudad de Barcelona nuestro destino final era la estación de París, Gare de Lyon. Y de allí, iríamos directamente a nuestro departamento el cual alquilamos a través de Airbnb, plataforma que utilizamos para asegurarnos nuestros hospedajes durante gran parte del viaje.

¡Llegamos! Estamos en París, Francia. ¿Qué hacemos? La emoción era inmensa, aunque las ganas de pasar por un baño (después de dos termos de mate) fue más importante.

Aquí estamos, Gare de Lyon. Como primer acción en la capital Francesa nos acercamos a un Brioche Doree y pedimos dos cafés y dos Croissant (era la primera vez que probábamos una), Mirábamos hacia todos los costados, escuchábamos el acento de la gente que iba y que venía. E inmediatamente, una vez que terminamos nuestro desayuno, comenzamos a analizar como llegar a nuestro departamento. El cual se encontraba justo enfrente de la Estación de La Motte-Picquet – Grenelle, por ende suponíamos que llegar a nuestro destino sería accesible.

Salimos de la estación Gare de Lyon, y de inmediato sentimos esa brisa Parisina, que nos enfriaba las narices.

Tuvimos la audacia y facilidad de encontrar en breve la boca del metro y poder tomarlo, camino estro hospedaje. La combinación necesaria para llegar a dicha estación era tomarnos el metro 14 hasta Madeleine-Tronchet y luego el metro 8 hasta La Motte-Picquet – Grenelle y justo enfrente, se encontraba el departamento que teníamos alquilado por las siguientes 3 noches. El alquiler, nos costó U$S 195. Excelente precio, por un departamento con baño, cocina, living y habitación con una cama doble, Airbnb a mi entender siempre recomendable.

 

Al llegar, nos encontramos con Caroline la dueña del lugar. Quien nos recibió con tanta calidez, que hasta nos hizo sentir en casa.

Enseguida, logramos acomodarnos. Dejar el equipaje y la pregunta fue: ¿Qué tan lejos estamos de la Torre Eiffel?

Habíamos investigado antes de alquilar el departamento, vimos y medimos distancias, pero en ese momento todo era real, estábamos en París a pocas cuadras de la Torre Eiffel. Caía la noche, el frío y la tenue llovizna se apoderaban de las calles, miramos por la ventana y decidimos salir a recorrer. Y si por esas “casualidades” nos encontrábamos con ella, nos quedaríamos a verla.

 

Esta es, literalmente la primer foto que le tomamos a la Torre Eiffel e inmediatamente nos invadió la emoción, la piel se erizaba y a pesar de la noche con aquella llovizna y el viento que no se detenía, la sensación fue increíble. Estábamos en Campo de Marte, envueltos en algo de barro pero ya nada era más importante que ella la Dama de Hierro. Brillante, perfecta, indescriptible.

Nos dimos cuenta, que en ese momento oficialmente habíamos llegado a París. Pero esa es otra historia…


Este fue el relato de Beto, el cual se prestó muy amablemente para realizar esto, y así ayudar a otros, que están por viajar o que solo les gusta leer.

Si vos también querés participar con tu relato, te invito a que envíes un correo a info@unviajeroconocido.com, adjuntando el archivo de word con tu experiencia y fotos. Recordá que otra gente te está leyendo, entonces, procurá añadir información de importancia para otros, precios, alojamientos, transporte, supermercados, comidas, atracciones y demás.

Te invito a que te subscribas!

Un saludo

Suscríbete gratis al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Pedro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *